domingo, 8 de enero de 2012

ANIMACIÓN A LA LECTURA



 Pinocho el astuto

Había una vez Pinocho. Pero no el del libro de Pinocho, otro. También era de madera, pero no era lo mismo. No lo había hecho Gepeto, se hizo él solo.
También él decía mentiras, como el famoso muñeco, y cada vez que las decía se le alargaba la nariz a ojos vista, pero era otro Pinocho: tanto es así que cuando la nariz le crecía, en vez de asustarse, llorar, pedir ayuda al Hada, etcétera, tomaba un cuchillo, o sierra, y se cortaba un buen trozo de nariz. Era de madera ¿no? así que no podía sentir dolor.
Y como decía muchas mentiras y aún más, en poco tiempo se encontró con la casa llena de pedazos de madera.
—Qué bien —dijo—, con toda esta madera vieja me hago muebles, me los hago y ahorro el gasto del carpintero.
Hábil desde luego lo era. Trabajando se hizo la cama, la mesa, el armario, las sillas, los estantes para los libros, un banco. Cuando estaba haciendo un soporte para colocar encima la televisión se quedó sin madera.
—Ya sé —dijo—, tengo que decir una mentira.
Corrió afuera y buscó a su hombre, venía trotando por la acera, un hombrecillo del campo, de esos que siempre llegan con retraso a tomar el tren.
—Buenos días. ¿Sabe que tiene usted mucha suerte?
— ¿Yo? ¿Por qué?
— ¡¿Todavía no se ha enterado?! Ha ganado cien millones a la lotería, lo ha dicho la radio hace cinco minutos.
— ¡No es posible!
— ¡Cómo que no es posible...! Perdone ¿usted cómo se llama?
—Roberto Bislunghi.
— ¿Lo ve? La radio ha dado su nombre, Roberto Bislunghi. ¿Y en qué trabaja?
—Vendo embutido, cuadernos y lámparas en San Giorgio de Arriba.
—Entonces no cabe duda: es usted el ganador. Cien millones. Le felicito efusivamente...
—Gracias, gracias...El señor Bislunghi no sabía si creérselo o no creérselo, pero estaba emocionadísimo y tuvo que entrar a un bar a beber un vaso de agua. Sólo después de haber bebido se acordó de que nunca había comprado billetes de lotería, así que tenía que tratarse de una equivocación. Pero ya Pinocho había vuelto a casa contento. La mentira le había alargado la nariz en la medida justa para hacer la última pata del soporte. Serró, clavó, cepilló ¡y terminado! Un soporte así, de comprarlo y pagarlo, habría costado sus buenas veinte mil liras. Un buen ahorro.
Cuando terminó de arreglar la casa, decidió dedicarse al comercio.
—Venderé madera y me haré rico.
Y, en efecto, era tan rápido para decir mentiras que en poco tiempo era dueño de un gran almacén con cien obreros trabajando y doce contables haciendo las cuentas. Se compró cuatro automóviles y dos autovías. Los autovías no le servían para ir de paseo sino para transportarla madera. La enviaba incluso al extranjero, a Francia y a Burlandia.

Y mentira va y mentira viene, la nariz no se cansaba de crecer. Pinocho cada vez se hacía más rico. En su almacén ya trabajaban tres mil quinientos obreros y cuatrocientos veinte contables haciendo las cuentas.

Pero a fuerza de decir mentiras se le agotaba la fantasía. Para encontrar una nueva tenía que irse por ahí a escuchar las mentiras de los demás y copiarlas: las de los grandes y las de los chicos. Pero eran mentiras de poca monta y sólo hacían crecer la nariz unos cuantos centímetros de cada vez.

Entonces Pinocho se decidió a contratar a un «sugeridor» por un tanto al mes. El«sugeridor» pasaba ocho horas al día en su oficina pensando mentiras y escribiéndolas en hojas que luego entregaba al jefe:
—Diga que usted ha construido la cúpula de San Pedro.
—Diga que la ciudad de Forlimpopoli tiene ruedas y puede pasearse por el campo.
—Diga que ha ido al Polo Norte, ha hecho un agujero y ha salido en el Polo Sur.
El «sugeridor» ganaba bastante dinero, pero por la noche, a fuerza de inventar mentiras, le daba dolor de cabeza.
—Diga que el Monte Blanco es su tío.
—Que los elefantes no duermen ni tumbados ni de pie, sino apoyados sobre la trompa.
—Que el río Po está cansado de lanzarse al Adriático y quiere arrojarse al Océano Indico.

Pinocho, ahora que era rico y super rico, ya no se serraba solo la nariz: se lo hacían dos obreros especializados, con guantes blancos y con una sierra de oro. El patrón pagaba dos veces a estos obreros: una por el trabajo que hacían y otra para que no dijeran nada. De vez en cuando, cuando la jornada había sido especialmente fructífera, también los invitaba a un vaso de agua mineral.





PRIMER FINAL:

Pinocho cada día enriquecía más. Pero no creáis que era avaro. Por ejemplo, al«sugeridor» le hacía algunos regalitos: una pastilla de menta, una barrita de regaliz, un sello del Senegal...
En el pueblo se sentían muy orgullosos de él. Querían hacerle alcalde a toda costa, pero Pinocho no aceptó porque no le apetecía asumir una responsabilidad tan grande.
—Pero puede usted hacer mucho por el pueblo —le decían.
—Lo haré, lo haré lo mismo. Regalaré un hospicio a condición de que lleve mi nombre. Regalaré un banquito para los jardines públicos, para que puedan sentarse los trabajadores viejos cuando están cansados.
— ¡Viva Pinocho! ¡Viva Pinocho!
Estaban tan contentos que decidieron hacerle un monumento. Y se lo hicieron, de mármol, en la plaza mayor. Representaba a un Pinocho de tres metros de alto dando una moneda a un huerfanito de noventa y cinco centímetros de altura. La banda tocaba. Incluso hubo fuegos artificiales. Fue una fiesta memorable.



SEGUNDO FINAL:

Pinocho se enriquecía más cada día, y cuanto más se enriquecía más avaro se hacía. El«sugeridor», que se cansaba inventando nuevas mentiras, hacía algún tiempo que le pedía un aumento de sueldo. Pero él siempre encontraba una excusa para negárselo:
—Usted en seguida habla de aumentos, claro. Pero ayer me ha inventado una mentira de cuarta; la nariz sólo se me ha alargado doce milímetros. Y doce milímetros de madera no dan ni para un escarbadientes.
—Tengo familia —decía el «sugeridor»—, ha subido el precio de las papas.
—Pero ha bajado el precio de los bollos, ¿por qué no compra bollos en vez de papas?
La cosa terminó en que el «sugeridor» empezó a odiar a su patrón. Y con el odio nació en él un deseo de venganza.
—Vas a saber quién soy —farfullaba entre dientes, mientras garabateaba de mala gana las cuartillas cotidianas.
Y así fue como, casi sin darse cuenta, escribió en una de esas hojas: «El autor de las aventuras de Pinocho es Carlo Collodi»

La cuartilla terminó entre las de las mentiras. Pinocho, que en su vida había leído un libro, pensó que era una mentira más y la registró en la cabeza para soltársela al primero que llegara.
Así fue cómo por primera vez en su vida, y por pura ignorancia, dijo la verdad. Y nada más decirla, toda la leña producida por sus mentiras se convirtió en polvo y serrín y todas sus riquezas se volatizaron como si se las hubiera llevado el viento, y Pinocho se encontró pobre, en su vieja casa sin muebles, sin ni siquiera un pañuelo para enjugarse las lágrimas.





TERCER FINAL:

Pinocho se enriquecía más cada día y sin duda se habría convertido en el hombre más rico del mundo si no hubiera sido porque cayó por allí un hombrecillo que se las sabía todas; no sólo eso, se las sabía todas y sabía que todas las riquezas de Pinocho se habrían desvanecido como el humo el día en que se viera obligado a decir la verdad.
—Señor Pinocho, esto y lo otro: ponga cuidado en no decir nunca la más mínima verdad, ni por equivocación, si no se acabó lo que se daba. ¿Comprendido? Bien, bien. A propósito, ¿es suyo aquel chalet?
—No —dijo Pinocho de mala gana para evitar decir la verdad.
—Estupendo, entonces me lo quedo yo.
Con ese sistema el hombrecillo se quedó los automóviles, las autovías, el televisor, la sierra de oro. Pinocho estaba cada vez más rabioso pero antes se habría dejado cortar la lengua que decir la verdad.
—A propósito —dijo por último el hombrecillo— ¿es suya la nariz?
Pinocho estalló: — ¡Claro que es mía! ¡Y usted no podrá quitármela! ¡La nariz es mía y ay del que la toque!
—Eso es verdad —sonrió el hombrecito.
Y en ese momento toda la madera de Pinocho se convirtió en serrín, sus riquezas se transformaron en polvo, llegó un vendaval que se llevó todo, incluso al hombrecillo misterioso, y Pinocho se quedó solo y pobre, sin ni siquiera un caramelo para la tos que llevarse a la boca.



ANIMACIÓN A LA LECTURA

En primer lugar, quiero comentar que he escogido este libro de Rodari, porque considero que con el, los niños podrán disfrutar y acercarse un poquito más al gran mundo de la lectura.

Rodari además, es uno de los autores sobre los que hemos tratado en el bloque de la Literatura Folclórica, destacando sobre todo en prosa
Su obra principal “Cuentos para jugar” contiene veinte cuentos diferentes, además de unas instrucciones de uso que explicaré a continuación:

  • Cada cuento tiene tres finales, a escoger.
  • En las últimas páginas, el autor ha indicado cuál es el final que él prefiere.
  • El lector leer, mira, piensa y si no encuentra un final a su gusto puede inventarlo, escribirlo o dibujarlo por sí mismo.

Basándome en la teoría, en los apuntes y en toda la documentación recogida sobre el mundo de la animación a la lectura, crearé y os expondré una sesión de actividades, tratando de cumplir con todas ellas, los objetivos propuestos:

  • Extraer información específica y explícita en el texto.
  • Comprender globalmente el texto
  • Realizar inferencias lógicas
  • Interpretar e integrar ideas e información
  • Desarrollar interpretaciones
  • Reflexionar sobre el contenido
  • Reflexionar sobre la forma

Ahora que ya sabemos algunos de los aspectos que queremos conseguir y sobre los que debemos trabajar a fondo para ellos, plasmaré mi sesión de actividades:

Antes de la lectura, creo que lo más fundamental será un acercamiento al libro con el que queramos trabajar a continuación.
Existen muchas formas de llevar a cabo un buen acercamiento, por tanto creo que debemos conocer todas y cada una de ellas, de esta manera, dependiendo del libro con el que queramos trabajar, sabremos elegir cuál nos conviene más y cuál nos conviene menos.

Debemos presentarles el libro que a continuación leerán, para que sepan por lo menos cuál es el título, que conozcan la información que nos aporta el objeto libro (portada, contraportada, solapilla) y puedan de esta manera hacer predicciones sobre el contenido, imaginar sobre qué tipo de historia se encontrarán, aunque luego esta no tenga nada que ver, algo que a todos nos ha pasado más de una vez y que además es muy divertido.



Existen multitud de juegos para que los lectores se acerquen al libro, entendiendo por esto como dar vida al proceso consciente de comprensión de un escrito a través de una actividad recreativa. Con otras palabras, que se acerquen al libro en general, a la lectura.

Con el juego además conseguimos objetivos tan beneficiarios como, producir bienestar, motivarles, permitir su implicación de una manera muy sencilla y conseguir sin a penas esfuerzo, un gran aprendizaje significativo.
 
Todos sabemos que existen varios tipos de juegos, para ser exactos cinco. No se trata de volver a plasmar la teoría que ya todos conocemos, sino de elegir qué tipo de juego preferimos para trabajar el texto que hayamos elegido y porqué.

En mi caso, para trabajar “Pinocho el astuto” elegiría juegos para recrear la lectura, creo que en este caso, son los mejores con los que podré trabajar, y conseguir por tanto, nuestro objetivo propuesto: animarles a la lectura.

Es evidente, que los niños por lo general suelen ser mentirosos, todos hemos pasado por esta fase a lo largo de nuestra vida. Este es el principal motivo por el que he elegido este cuento de los veinte que contiene el libro de Rodari, creo que la mejor manera de comprender algo es poniéndonos en el lugar de los otros, en este caso, de Pinocho.

Rodari fue el gran maestro de esta técnica, así pues, ¿qué mejor manera que trabajar con unos de sus cuentos? Los alumnos deberían conocer y aproximarse además, al autor de la obra que a continuación van a leer. Saber las ideas más importantes y características del mismo.

Cuando los alumnos ya conozcan la historia que van a leer, el autor de la misma y algunas de las características más importantes, será muy conveniente y enriquecedor que conozcan, les hablemos y trabajemos sobre  el o los personajes más relevantes de la obra, para que se sientan identificados con ellos, y que esto sirva para soñar y disfrutar del libro o también para reaccionar y darse cuenta de que no son ellos los únicos que (en este caso) mienten y engañan al resto, no por ello deben sintiéndose orgullosos, sino que muy al contrario, deberán tratar  de mejorarlo y llegar a evitarlo.

Una vez que hemos elegido el libro y sabemos todos los aspectos con el que queremos acercar a nuestros alumnos a la lectura, debemos tener muy en cuenta cuáles son los problemas con los que a menudo más nos encontramos, por ejemplo, las grandes dificultades en la comprensión lectora, el escaso vocabulario y la poca riqueza, la escasa motivación y los escasos medios…, para tratar de solucionarlos de la mejor forma posible.

Ahora que hemos visto que una de las dificultades más comunes que existen entre el alumnado es la escasa motivación por parte de la familia (en algunos casos) y los escasos medios, ¿por qué no crear una biblioteca de aula? Allí podrán escoger los libros que más les intereses, que más atraigan su atención o que por un motivo u otro más les interesen.



Animarles a la lectura bajo mi punto de vista, no es sólo que disfruten y aprendan con los libros y cuentos que nosotros mismos les seleccionemos sino que despertemos en ellos un sentimiento de placer hacia la lectura, el gusto y los intereses por la misma.

Si lo hacemos bien, y encima les proporcionamos una biblioteca de aula donde puedan acudir cuando quieran, bajo la supervisión y el control del profesor, los niños, no tengo duda de que sentirán la lectura como uno de los muchos otros placeres que tenemos en esta vida.

Durante la lectura: Se trata de acompañar la lectura del estudiante con actividades que le permitan recordar, inferir, interpretar, reflexionar, relacionar, profundizar, argumentar, imitar…diferentes aspectos del contenido y de la forma del texto.
Las cuestiones se refieren al propio texto, a hechos sociales y culturales que se presenten en él o a aspectos afectivos y emocionales que permitan al lector vivir su lectura.

Una de las actividades que más me gusta y que considero que es muy eficaz para este momento de la lectura, es la de leer hasta un determinado punto y que intenten imaginar su final, la resolución de algún problema o la respuesta de algún interrogante. Con este tipo de actividad estamos acompañando la lectura con actividades que le permiten interpretar, reflexionar, profundizar, argumentar… muchas de las características que queremos lograr en este apartado.

Además es una forma de interrumpir la lectura consiguiendo con ella, que los alumnos no se aburran, se pierdan o se distraigan durante la lectura. Muchas veces, observamos que si el texto es largo, o contiene palabras de vocabulario más complejas, más de uno se va de tema y comienza a pensar en otra cosa completamente diferente, así pues, creo que es una forma buena de atraer su atención, consiguiendo una plena atención por parte del alumnado.
Pero no solo esto, no se trata de lo que sí me pasaba a mí, es decir, de que los alumnos estén atentos por miedo a que les preguntemos y no sepan contestar, se trata de crearles curiosidades, que quieran saber y conocer sobre qué va la historia, y que a medida que van leyendo y conociendo el tema puedan descubrir si aquellas predicciones a partir del título o a partir de las informaciones que nos da el maestro, se parecen al contenido real de la historia.

De esta manera nos acercamos también a la metodología de Rodari. Él proponía tres tipos de finales diferentes pero también, si nos hemos leído las instrucciones de uso, podremos saber que cada uno puede elegir e inventar el final que más desee. Estoy segura de que esto es algo que a los niños les va a encantar. Muchas veces, a todos nos ha pasado, quedamos desilusionados con algo de la historia, normalmente el final, porque no pensábamos que terminaría así y creemos que debería ser de otra manera, así que aquí tenemos la mejor propuesta, lo que todos en muchas ocasiones hemos querido tener pero nadie nos ha enseñado que era posible, inventarnos nuestros propio final, o escoger de entre tres el que más acorde vaya con nuestra opinión. Si nos damos cuenta, seguimos jugando para recrear la lectura, donde además una de sus principales características es que los alumnos llegan a ser los propios autores y escritores.



Después de parar la lectura, escribir cada uno su historia, y conocer alguna de ellas, tendremos que continuar la historia y descubrir qué es lo que piensa el autor.
Estoy segura de que más de uno se llevará una gran sorpresa. Algunos estarán de acuerdo con la historia que proponga en este caso Rodari e incluso, de alguna manera se asemejará a la creada por ellos, otros estarán completamente desacuerdo, otros se sentirán muy identificados, a otros no les gustará leer pero verán que sus compañeros disfrutan, que se hacen preguntas, que comparan entre unos y otros, que les preguntan a ellos mismos y que no tienen respuesta que dar, por tanto, se cuestionarán ¿qué tiene de especial esto de la lectura? Poco a poco lo irán descubriendo y disfrutarán tanto como cualquiera de sus compañeros.

A lo largo de la lectura tendremos que formularles preguntas relacionadas con el contenido del texto para comprobar si están comprendiendo la lectura o no, si es esto último, tendremos que detenernos y volver a aquel punto donde se perdieron o donde no comprendieron algo.

Una vez hayan conocido la historia final y completa, cada uno leerá los finales que el autor nos propone y elegirán aquel que más les guste. Para los más creativos será muy divertido poder dibujar y crear su propio final.

Por otro lado, es muy importante que prestemos especial atención a todas aquellas palabras que les resulten difíciles o desconocidas, y que les ayudemos y familiaricemos con el uso del diccionario proponiéndoles actividades para que trabajen con ello.



Después de la lectura este momento es clave, bajo mi punto de vista, para que la animación a la lectura sea completa y eficaz.

Como todos sabemos al terminar un libro se desvelan las incógnitas, el argumento se muestra en su totalidad y todos los aspectos pueden reconstruirse y analizarse de forma global.

Las actividades de este apartado van enfocadas, sobre todo, al funcionamiento de la memoria a medio y a largo plazo tal y como se utilizan en la lectura. Ya no se trata de recordar o fijarse en detalles sino de realizar:

  • Síntesis globales y de aspectos concretos
  • Conclusiones
  • Relaciones entre personajes, acciones, causas y consecuencias, etc…
  • Interpretaciones de hechos, actuaciones, situaciones, etc…
  • Valoraciones objetivas y subjetivas

También es el momento para dejar huellas emocionales de la lectura reviviendo momentos desde los propios esquemas de pensamiento y de valores y relacionando la obra con el contexto propio.





Considero fundamental en este momento crear un debate sobre el final de cada alumno, fomentando por supuesto en todo momento, el orden y el respeto entre unos y otros. Se trata de que cada uno exponga su opinión, que exponga porqué ese final y no el otro, que conozcan también el final que propone el autor, el que considera más acertado, que todos aquellos que no están de acuerdo con ninguno de los tres, y que han decidido crear el suyo propio nos lo muestren, si han creado un dibujo además, que nos los enseñen también…
En general, que entre todos compartamos diferentes opiniones, puntos de vista, experiencias… que creo que es de donde más se aprende, de escuchar a los demás, de conocer su visión.

Otra manera de trabajar con ellos tras la lectura, que considero muy eficaz y con la que los alumnos pueden disfrutar y aprender son proponiendo actividades y preguntas del tipo siguiente:

  • ¿Cómo sería el cuento si se desarrollara en un lugar diferente?
  • Hacer una lista de las palabras clave.
  • Describir los elementos de la historia: escenario, personajes, problema, acción y desenlace.
  • Identificar el tema.
  • Extraer la idea principal de la historia.
  • Resumir la historia.
  • Responder y formular preguntas acerca de la historia.
  • Escribir una carta al autor, exponiendo todo aquello que les ha gustado y lo que no. Este ejercicio también puede hacerse escribiéndosela al personaje o ilustrador.
  • Crear otros títulos.
  • Agrupar todas las palabras nuevas, las que han conocido a lo largo del cuento.


Como conclusión final, quiero terminar diciendo que he elegido este cuento “Pinocho el astuto” porque considero que sólo con el título llamaré la atención de más de uno. Muchos habrán leído el cuento de “Pinocho” y les resultará sorprendente encontrar otro cuento con un título tan similar.
Creo que es una buena forma de captar su atención desde el principio y de interesarles por el tema ya que muchos estarán pendientes de ver cómo de parecida o de distinta es la historia que ellos conocen. Para los menos lectores, creo que oír a alguno de sus compañeros decir que ya han leído y que ya conocen la historia,…les empujará a prestar atención sin sentirse obligados ni forzados a ello, sino más bien curiosos sobre el tema que algunos dicen que tan interesante es.



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lunes, 2 de enero de 2012

LA LITERATURA FOLCLÓRICA


LA LITERATURA FOLCLÓRICA

Para introducir el tema quiero comenzar haciendo una clara diferenciación sobre lo que vamos a tratar, es decir, los textos de autor (textos para seleccionar) y los textos folclóricos (textos para adaptar), los cuales veremos a continuación más detenidamente.

En primer lugar, los textos folclóricos son todos aquellos que carecen de autor. Son conocidos también como textos de tradición oral, de tradición cultural o textos de transmisión oral, pero también textos del hogar o textos del pueblo. Son textos que se trabajan siempre oralmente, en ningún caso, leyéndolos. Esta es una de sus características más importantes. Cuando digo que carecen de autor no me refiero a que este sea anónimo sino que tienen precisamente esta característica que los diferencia de otros, como son por ejemplo los textos de autor, donde este es conocido por todo el mundo.
Los textos folclóricos sin embargo, tienen como autor el tiempo. Somos nosotros los que tras el paso del tiempo vamos modificando inconscientemente estos cuentos, cambiando según nuestro gusto o perspectiva aquellos aspectos que consideramos más importantes, poniendo más énfasis en algunos, suprimiendo otros… son textos orales que cada uno cuenta a su manera, dándole un enfoque u otro, pero siendo todos ellos aceptados como tales.
Démonos cuenta de que si estos textos por el contrario hubieran sido escritos, no podríamos moldear de ninguna manera su contenido, tendríamos que conformarnos con lo establecido, sin que entonces estos cuentos cambien, independientemente de los años o siglos que pasen.

Dentro de la literatura folclórica debemos hacer una clasificación, ya que existen tres géneros diferentes:

Literatura folclórica en poesía: se trata de una poesía que va de boca en boca, es decir, que cada uno lo cuenta a su manera. Es una literatura que posee una estrecha relación con la música, de hecho, están completamente unidas. Uno de sus temas principales es el juego, donde se realizan por ejemplo juegos infantiles, o “guerrillas” entre diferentes sexos, ya que dentro de esta literatura debemos destacar que existe una poesía que prácticamente sólo tiene que ver con los adultos, por ejemplo, las cantigas galaicas y las canciones que se cantaban en fiestas como villancicos, canciones que se cantaban durante la cosecha, durante la noche de bodas… es algo que por lo general, siempre tuvo muchísimo éxito, por ser principalmente una de las mejores formas de diversión y entretenimiento pero que sin embargo, hoy en día cada vez menos. Poco a poco se está perdiendo.


Esta literatura, se encuentra encabezada por Pedro Cerrillo y sus textos folclóricos en verso. Es el autor más famoso de España. Fue catedrático en la universidad de Castilla La Mancha.
El folclore en verso, a lo que el autor se dedicaba principalmente, tiene como característica fundamental el absurdo, el sin sentido, el nonsense. Además Pedro Cerrillo realizó la siguiente clasificación:
  • Rimas de ingenio: no tienen música, se recitan por retahílas que son melodías compuestas por varias notas (pueden ser de 2 a 4) que se repiten todo el rato, por ejemplo “la Dola”.
  • Juegos y rimas de movimiento y acción: son canciones que tienen movimiento.
  • Danzas y corro: todas las que son en corro, pasillo,…

Veamos algunos ejemplos: “Antón Pirulero”, que era un juego para pagar con prendas. Otro caso, gracioso y que además me llama mucho la atención es, que a veces se cambian las canciones a lo largo de la historia, como es el caso de “Cuando Fernando VII usaba paletó”. Como mucha gente no entendía el significado de “paletó”, ni les pegaba que se dijera eso en la canción, lo cambiaron por “pantalón”.


Literatura folclórica en prosa: destacaremos como autores más importantes Vladimir Propp y  Gianni Rodari. Este último destacó por uno de sus libros más famosos “Cuentos para jugar”, en el que incluye veinte cuentos con tres finales diferentes cada uno, de manera que el lector pueda elegir el que más le guste o incluso inventarse uno propio, ¿no es increíble?
Rodari se permite el lujo de introducir insinuantes y sutiles sátiras sobre la sociedad, o situaciones surrealistas como puertas a reflexiones más evidentes, e impregna todo de un sentimiento entre la melancolía más profunda y la jovialidad más descarada.
Muchos de sus libros, por lo general, están destinados a los niños, pero se hace necesario afirmar que su eficaz ironía y la genialidad presente en todo el texto las hace totalmente aptas para todo tipo de lectores, ya que el público adulto puede maravillarse y asombrarse igual que un niño, ante una obra tan inspirada como las de Rodari.

Sin embargo, si nos centramos ahora de Vladimir Propp, diremos que es el primer gran folclorista de la historia y que destacó principalmente por su clasificación de los cuentos, que es la siguiente:

·        Mitos: son textos de origen religioso. Sirven para explicar al pueblo hechos naturales, sociales o psicológicos. Normalmente, los protagonistas suelen ser héroes y dioses de la religión correspondiente. Un ejemplo que la mayoría conocemos es el cuento de “Cupido y Psique”.
·        Cuentos de animales: son aquellos en los que los personajes son animales. Existen distintos tipos de cuentos de animales:

En primer lugar, aquellos en los que los personajes representan a personas. En este caso se trata de cuentos de carácter humorista. Estos cuentos no tienen moraleja, pero lo que sí tienen son enseñanzas sobre la vida. Este es uno de los motivos por los que no son cuentos destinados única y exclusivamente a infantil, sino que muy al contrario, también para edades más avanzadas.

Otro de los cuentos típicos dentro de los cuentos de animales son las fábulas, donde los animales representan arquetipos humanos y siempre tienen moraleja. En este tipo de cuentos se resaltan las virtudes y vicios de los humanos. Las fábulas más antiguas que se conservan son las de Esopo en Grecia y “El conde de Lucanor”.

Y, por último, el apólogo, que se trata de un tipo de fábulas, que tiene como personajes los seres humanos. Por ejemplo el cuento de la lechera.

·        Cuentos de fórmula: se trata de cuentos mínimos para contar a los niños. En su mayoría tienen un marcado carácter lúdico.

·        Cuentos de hadas o cuentos maravillosos: ene estos cuentos aparecen personajes mágicos (brujas, hadas, magos…) o animales que hablan con los seres humanos. En ellos pasan cosas imposibles, aparecen seres maravillosos, animales que hablan…




Ahora bien, en algún momento de la historia, alguien pensó en poner por escrito los textos para que se mantuvieran, a estas personas se les llama recopiladores, los cuales veremos a continuación. Hay una ventaja de poner por escrito los textos y es que es que al estar escritos pueden ser conocidos por más gente. Pero, también hay un inconveniente, y que es que los textos se fijan, es decir ya no se modifican…
Yo considero que es enriquecedor que se modifiquen por muchas personas. 

Los cinco o seis mejores recopiladores europeos de textos folclóricos son los siguientes:

Rodrigo Caro: siglo XVII, destaca por sus textos folclóricos en verso (canciones). Se trata de la primera recopilación folclórica en España. Posee un gran carácter literario y un vocabulario muy culto.

Como adaptador célebre debemos destacar en el siglo XVIII, en el siglo de las luces y de la razón a Charles Perrault, que fue un autor francés que puso las bases por escrito de un nuevo género que haría historia, la de los “Cuentos de Hadas”. Sus cuentos más famosos fueron incluidos en la publicación “Historias y Cuentos de Antaño” bajo el subtítulo de “Cuentos de Mamá Gansa” que son:
  • “Caperucita Roja”
  • La Bella Durmiente del bosque”
  • “El Gato con Botas”
  • “Cenicienta”
  • “Barba Azul”
  • “Pulgarcito”
  • “Las Hadas”
  • “Ricardo el del Copete”

En sus cuentos se ayudaba con imágenes que tenía a su alrededor como bosques, castillos, princesas y marqueses, y también les agregaba cosas traídas del mundo de la fantasía. Hizo muchas adaptaciones de cuentos folclóricos ya existentes.

Perrault tenía un planteamiento muy humanista. La intención de Perrault y sus moralejas eran fundamentalmente moralizantes. Vivía bajo múltiples excesos, ya fueran de comida, sexo, lujuria… es por este motivo por el que decidió escribir historias adaptándolas y añadiendo una moraleja personal. Por lo general, sus historias iban destinadas a la  corte de Luis XIV, el rey del Sol, conocido así, porque se creía el representante de Dios en Tierra y tomó por emblema un Sol resplandeciente para ser recordado como “el dios de la tierra”.

A este rey le gustaban mucho las historias, como por ejemplo los cuentos de Boccacio con su conocida obra “El de Cameron”, que se trataba de cien historias contadas en diez días. Son historias alegres, burlescas, para divertir, picantes y obscenas. En general, fueron historias que obtuvieron un grandísimo éxito. También los “Cuentos de Hadas” fueron destinados a la corte.

Posteriormente, también hubo gente que se dedicó a escribir historias y cuentos del tipo anteriormente comentado para después leerlas en la  corte.
Debemos destacar aquí el papel tan importante que poseían las mujeres, como Le prince de Bealmont, que se las contaba a los niños para divertirles y entretenerles.
Esto fue trascendiendo poco a poco hasta que finalmente se acabaron contándose en los salones de la corte.

En el cuento de “El lobo blanco”, Le Prince de Bealmont creó su propia adaptación. Se trata de la historia de “La bella y la bestia” contada de una manera completamente diferente según la autora. Por ejemplo en el cuento de “El lobo blanco” termina con un final feliz para los dos protagonistas.


En el siglo XIX, en el Romanticismo debemos destacar el importante papel de los hermanos Grimmn y sus “Cuentos para la Infancia y la Juventud”. Todos y cada uno de sus cuentos poseían el mismo esquema.
Los hermanos Grimmn eran dos filólogos, (uno escritor y otro de investigación). Uno de sus trabajos más importantes y motivo por el cual además son muy conocidos es  por su creación del diccionario en alemán.

En un momento dado de su vida, alguien les propuso recoger los textos de los pueblos y recogerlos todos en un mismo documento. Trataron de ser lo más fieles posibles, conservando la historia tal y como les había sido contada. La primera edición estuvo llena de sexo, violencias, muertes y situaciones poco apropiadas, teniendo en cuenta que su título seguía siendo el mismo, a pesar de no estar en ningún caso destinados a la Infancia.

La primera edición triunfó, se agotaron en seguida todos los ejemplares, pero a continuación, comenzaron a llegar múltiples críticas de las madres, ya que algunos de los contenidos que aparecen en el texto eran madres que querían asesinar a sus hijos…Estas pedían o bien que se cambiara el título o bien que se cambiara el contenido.

Aquí hubo un pequeño problema, y es que el editor no quiso cambiar el título debido al éxito de la venta, por lo que habló con los hermanos Grimm para que fueran ellos los que cambiaran el contenido. Estos aceptaron y se realizaron por tanto una serie de adaptaciones. Por ejemplo, donde en un principio aparecían madres que querían asesinar a sus hijos, los hermanos las convertían en madrastras, por lo que ya no se trataba de lo mismo, también, llegaron a poner finales felices o por lo menos no tan amargos como los anteriores.

Además de todo lo comentado, Disney a través de los cuentos de los hermanos Grimm realiza las adaptaciones que hoy en día, todos conocemos. Eso sí, algo que no quiero que confundamos, es que no es lo mismo una versión que una adaptación.

Otro de los grandes adaptadores de textos folclóricos fue Charles Dickens, que destacó en la segunda mitad del siglo XIX y que escribió sobre la cultura de la calle. Se trataba de literatura juvenil, pero en ningún caso esta estuvo destinada a la literatura infantil.

En Dinamarca, destaca otro de los grandes adaptadores de la historia, Hans Christian Andersen. Es tan conocido que los premios de lectura son conocidos con este nombre.
Una de sus adaptaciones más conocidas fue “la Sirenita”, que bajo mi punto de vista está destinada principalmente a los adolescentes, puesto que contiene una gran enseñanza.
Aunque,  más tarde Disney estrenó la película de animación basada en su cuento. Sin embargo, existen algunas diferencias entre el texto original y la producción de Disney, entre las que se pueden destacar:

  • Andersen no le puso nombre propio a La sirenita (en la película se llama Ariel).
  • La bruja original tiene un papel muy secundario, y no es un personaje maligno, sino en cierto modo neutral.
  • En el cuento, el príncipe está enamorado de otra princesa desde el principio.
  • Los finales son completamente distintos. En el cuento, La sirenita no consigue el amor del príncipe, ella se convierte en una hija del aire, mientras que en la película, el amor entre ellos acaba triunfando frente a las adversidades. Se tuvo que adaptar este "final feliz" debido a que la película es dedicada a niños.

El autor con esta obra ya tenía un gran prestigio y reconocimiento, se realizó una estatua de “La Sirenita” en vida del autor, algo que todos sabemos que no es muy común.

Otro de sus típicos y conocidísimos cuentos son los de “La cerillera” o “El patito feo”, “La reina de las nieves”…

Todos estos cuentos son obras adaptadas, donde cambió personajes, contextos…era el único gran escritor que cambiaba a su gusto todos los textos. De hecho, era difícil reconocer lo que había detrás, es decir, las adaptaciones. Son textos que siempre acababan mal, incluso los que “acaban bien”, acaban mal. Por ejemplo en el cuento del “Soldadito de Plomo”, todos podemos ver que es uno de los muchos cuentos del autor donde el final no es ni mucho menos feliz.

Andersen era una persona un poco amargada y de ahí todos sus tristes finales. Le repudió su mujer. Se dice que “El patito feo” es u autobiografía, ya que es así como parece ser que se sentía.

Tampoco sus cuentos incluye moralejas, pero somos nosotros los que debemos y podemos sacarlas. Andersen fue un gran escritor, muy breve y seco.



En España, los grandes recopiladores en el siglo XIX son los siguientes:

Fernán Caballero, el padre Coloma, que fue un gran recopilador de textos folclóricos en verso. Escribió textos propios pero también adapta varios textod para convertirlos en textos moralizantes para niños. Por ejemplo, convierte las hadas en personajes basados en la religión, para Fernán Caballero las hadas son ángeles de la guarda y todos los personajes malos son demonios. Aquí debemos destacar el papel tan importante de Pedro Botero, que es una manera de denominar al diablo y consecuentemente al infierno. Así es como nos lo muestra en sus textos. Su intencionalidad es fundamentalmente católica.

También debemos destacar a los fabulistas Tomás de  Iriarte y Félix María Samaniego, quienes en su colección de ciento setenta y cinco fábulas, incluyen textos propios y adaptaciones de La Fointane, el inglés John Gay, Esopo…
La versión contemporánea de la fábula apunta a una reelaboración irónica en la que suele desaparecer la moraleja y donde se ofrece al lector un marco mayor de sugerencias.



Literatura folclórica en teatro: se trata de un arte colectivo, social, anónimo y funcional. Debemos tener en cuenta que existe muy poco teatro folclórico puesto que se trataba de un texto de transmisión oral. Eran personas del pueblo, que practicaban el teatro como actividad no profesional. Reconocen al teatro como un medio de producción de conciencia, pero asumen como función principal la de divertir al público. No presentan estrictamente aspectos técnicos formales teatrales. La obra suele ser representada en espacios abiertos e informales, como plazas o calles. Los actores tienen que llamar la atención de la gente a pesar de los ruidos y distracciones del entorno. Por este motivo, la obra deberá ser breve. 

Dentro de la literatura folclórica existen tres tipos de representaciones: las representaciones religiosas; que son las que se suelen representar en los colegios en las funciones de Navidad, las representaciones festivas; que son las típicas y tradicionales fiestas de los pueblos y las representaciones de cómicos; que eran personas de un bajo nivel social que para ganarse la vida realizaban actuaciones fundamentalmente cómicas para que su público pasara un buen rato y les recompensara con algo de dinero, ya que todos sabían que de eso vivían.

Centrándonos en nuestro tema fundamental, la literatura folclórica infantil, debemos destacar como tal una sola obra, los títeres de “Cachiporras”, realizada con diferentes marionetas que se iban cambiando de una mano a otra, ya que estas además eran muy sencillas de hacer.
Este tipo de representaciones podemos llevarlas a cabo perfectamente en el aula con nuestros alumnos. Son actividades divertidas con las que además de pasar un buen rato podrán aprender multitud de cosas, desde el tema que se esté dando o representando hasta valores tan importantes como el respeto entre los compañeros. Además, como todos sabemos, ¿a qué niño o niña no le gusta sentirse príncipe o princesa? Esto es algo evidente, aunque tenemos que estar pendientes y atentos para que entre todos se vayan rotando los personajes y no siempre sean los mismos los más solicitados, por decirlo de alguna manera.

A continuación me centraré en todas y cada una de las características de los textos folclóricos.

·        Son textos que no tienen autor, como ya he comentado anteriormente somos nosotros los que nos encargamos de su transmisión. Como es imposible que todos le demos la misma interpretación, las historias han ido cambiado a lo largo del tiempo.
·        No son únicamente infantiles, están destinados a todos los públicos, pudiendo de esta manera los adultos, disfrutar con la lectura de este tipo de textos, o narrándolos a su manera, que es incluso más divertido.
·        Como ya he comentado en otro apartado, son textos que se trabajan oralmente, no leyéndolos.
·        El protagonista es siempre el mismo. Este es uno de los aspectos que más me gusta. Es siempre un niño, un niño que va creciendo a la vez que se desarrolla la historia. Normalmente, todos los textos folclóricos terminan en matrimonio, ya que para este tipo de literatura tiene un gran significado: ya eres un adulto que tienes que vivir tu vida y formar tu propia familia.
·        Presentan una multitud de variantes. Con esto me refiero a que dependiendo del lugar donde nos encontremos, serán contados de una determinada manera u otra.
·        Son textos donde predominan los deseos, sueños y miedos de las personas. Un buen ejemplo es el cuento de “Aladín”, donde a través de un deseo convirtió su sueño de ser príncipe.
·        No son machistas. Podemos observar tras la lectura de varios textos, como las mujeres no se quedaban en casa, sino que tenían un trabajo u oficio que realizar.

·        No son textos cultos, sino que se trata más bien de textos de pueblo. O también llamados cuentos al calor de la cumbre. La gente del pueblo se reunía, al calor del fuego, de la cumbre, y contaban historias, algunas que habían oído y otras que ellos mismos se inventaban. Era una forma de entretenimiento y diversión tras una dura jornada o un día intenso de trabajo.








Por otro lado, tenemos que respetar el “viaje iniciático” distinguiendo los pasos del protagonista de la infancia hacia la edad adulta, o lo que es lo mismo todas las pruebas o momentos por los que pasa el niño o la niña que van marcando en su vida cómo va madurando.
El personaje se irá encontrando en diferentes situaciones que harán que su personalidad cambie, que cambie también su carácter, su espíritu o experiencia para lograr mejorar en su persona… El personaje protagonista vive dentro de su grupo familiar, en su hogar, donde se encuentra protegido, pero tarde o temprano abandonará su casa por una serie de circunstancias que ocurren en su entorno cercano o por su voluntad propia. Este momento suele darse normalmente en la adolescencia.
Va superando las pruebas y los obstáculos mediante la ayuda de otros personajes del cuento, y tras la superación de las pruebas a las que se somete, va demostrando cada vez una mayor madurez, hasta convertirse en un personaje adulto. En la mayoría de los cuentos, el personaje principal vuelve a crear el núcleo familiar con una boda, demostrando de esta manera quiénes son los que quiere que formen parte de ella. Por lo general, en este momento se produce el final.

Lo podemos observar en ejemplos tan claros como: “Hansel y Grettel”, “La Cenicienta”, “Aladín”…
Si nos damos cuenta los tres cumplen la misma estructura, es decir, los tres personajes se enfrentan a pruebas y obstáculos que tendrán que superar poco a poco. Por ejemplo: Cenicienta a sus hermanastras, que se portan fatal con ella, Blancanieves a su madrastra, Aladín a los Guardias del Sultán…
Por otro lado podemos darnos cuenta de que también los tres personajes corresponden a la etapa de la adolescencia, como bien ya hemos comentado anteriormente. En el caso de la Cenicienta observamos como tuvo que irse por unos motivos u otros de su hogar, tratando de superarse con el día a día.

Por último, otra de las características que observamos que se cumplen en los tres cuentos es que los tres contraen matrimonio en su etapa adulta.

Cambiando de tema y centrándonos ahora en algunos de los símbolos más relevantes, en Cenicienta podemos observar la presencia de su Hada madrina, que simboliza la ayuda inesperada de la protagonista.  En Blancanieves destacamos el bosque, un espacio abierto lleno de peligro, en Aladín  son símbolos de la vida adulta a los que debe enfrentarse…
Existen muchos más, como el ser reflejo de los sueños y las esperanzas de la gente del pueblo, el hogar que representa su infancia, donde se sienten protegidos por los adultos…


Pero ahora deberíamos hacernos una serie de preguntas tras haber desarrollado e investigado a fondo sobre el tema. Por ejemplo, ¿cómo debemos contar los cuentos en Primaria? ¿Qué aspectos debo tener en cuenta a la hora de contar cuentos a mis alumnos?

Considero que los pasos a seguir más acertados son los siguientes:
En primer lugar, tenemos que saber adaptar el texto, en el bloque anterior hablábamos de saber seleccionar los fragmentos, en este tema sin embargo, somos nosotros los que debemos saber perfectamente como adaptarlo para posteriormente trabajarlo con nuestros alumnos. También debemos tener en cuenta de si se trata de una traducción o de una adaptación. En el primer caso, habría que hacer una adaptación, aunque en realidad esto deberíamos hacerlo siempre ya que los niños prefieren siempre cosas diferentes, y esto es algo que nos debe importar y mucho, se trata de sus gustos e intereses, debemos pensar también con qué nombre darles a conocer el texto. Como ya he comentado anteriormente podemos poner los nombres de los alumnos a los personajes del cuento, esto es algo que les encanta.

Debemos pensar también si se lo vamos a contar con preguntas, a modo de monólogo con las preguntas al final, a modo de preguntas retóricas para llamar su atención, formularles las preguntas a la mitad si vemos que el texto tiene términos muy complejos…
Hay dos aspectos que considero fundamentales, estos son: en primer lugar, los personajes, los que son buenos, los que son malos y los que son un intermedio entre los buenos y los malos. En segundo lugar, los motivos del cuento, que son los que marcan el hilo conductor. Creo que ninguno de estos dos aspectos debe ser manipulado.

¿Qué cuentos elegir para contar a los niños?
Algunos de los cuentos folclóricos que podemos adaptar para nuestros alumnos son los siguientes:
El cuento de “Blancanieves”, que podemos cambiarlo al cuento del “Negro Carbón y los Siete Gigantes”. Son buenas estrategias para llamar su atención.
Otra buena elección puede ser “El lobito caperucito”, donde Caperucita, la niña del bosque es la que hace la vida imposible al lobito.
“Caperucita roja, verde, azul y blanca”. En general, podemos elegir entre muchísimos cuentos interesantes y originales, según cuál sea nuestra intención.
Podemos jugar con los personajes, es decir, que los personajes buenos pasen a ser malos o viceversa.
Es bueno que en las aulas dejemos un espacio preparado para cuentos folclóricos, es algo que nuestros alumnos deben conocer. Si por cualquier circunstancia no conocemos cuentos lo mejor será que los adaptemos a la edad correspondiente.


¿Dónde podemos encontrar textos folclóricos? ¿Cómo debemos seleccionarlos?

Los podemos encontrar en Internet o en los libros. Eso sí, nosotros después tendremos que hacer nuestra propia adaptación.
Todos los textos folclóricos están “super” versionados, ya que han pasado por muchas personas, pero no suelen estar adaptados (a la edad con la que vayamos a tratar).
También es importante que conozcamos el original, para después saber con qué intención ha sido creado, si está siendo fiel o no…

A continuación presentaré una lista de algunos de los textos que podremos utilizar, aunque creo que también debemos buscar e investigar sobre otros que también puedan ser útiles para nuestros alumnos.

  • “Caperucita roja, verde, amarilla, azul y blanca” de Bruno Murani.
  • “Padres y Maestros” de Anaya.
  • “El libro de los 101 cuentos”. Este es uno de los libros más recomendados.
  • “Los cuentos de hadas clásicos” de María Tatar, donde te cuentan el cuento, de qué versión se trata…también vienen diferentes ilustraciones que se han ido plasmando a lo largo de la historia.
  • “Cuentos al amor de la lumbre” de A.R Almodóvar.
  • “El lobo Caperucita”
  • “Ayudemos a Blancanieves” SM
  • Páginas webs: cuidad selva, que es una de las mejores páginas que podemos encontrar en Internet, donde su creador recopila pequeños textos en castellano o textos que ya estén traducidos. Además hay una sección de cuentos de distintas partes del mundo.

Por último, quiero terminar este bloque diciendo que un buen maestro tiene que saber seleccionar buenos textos folclóricos debiendo además adaptarlos para los niños, con el único fin de que aprendan, les interesen y por supuesto, los entiendan.

A lo largo de este bloque he conocido muchos textos y cuentos folclóricos pero he de reconocer, que sin duda, el que más me ha gustado ha sido “Y comieron perdices” de Wendy Paris, un libro que nos hace descubrir lo que los cuentos de hadas nos enseñan sobre el amor.



FUENTES:

REFLEXIÓN BLOQUE II



REFLEXIÓN BLOQUE II


En esta reflexión sobre la literatura folclórica quiero ser muy breve y concisa, resaltando todos aquellos conceptos que me llevan a desarrollar el tema.

Como es evidente, el tema principal deberá ser uno de ellos. Hasta ahora no conocía nada sobre la literatura folclórica, ni el folclore, ni los textos folclóricos más importantes, ni nada que se asemeje o que tenga relación con  ello.
Me alegro mucho de haberlo conocido y  de haberlo trabajado a fondo, son de gran utilidad, y por supuesto, fundamentales en el repertorio que un maestro tiene y debe tener para trabajar con sus alumnos en el aula.

Si es verdad que todos conocemos las películas de Disney, y sus libros, pero lo que muchos de nosotros, incluyéndome la primera no sabíamos, es que se trata de adaptaciones de los textos folclóricos.
Es increíble conocer tras la búsqueda y el seguimiento de los grandes recopiladores, los textos originales, saber a partir de dónde y qué textos, Perrault, o los hermanos Grimm han tenido la originalidad de crear sus propias adaptaciones creando en muchos casos textos completamente nuevos, textos que no se asemejan más que en un par de detalles a los originales. A mí esto es lo que más me ha sorprendido y en realidad, sobre lo que más he aprendido.

Haber realizado el mismo trabajo que ellos, es verdad que nuestros textos no son comparables, de hecho la adaptación sobre “La princesa y los siete bandoleros” sólo ha sido la primera, nos acerca un poco más y nos ayuda a introducirnos y a vivir muy de cerca la literatura folclórica, porque me ha encantado conocerla pero más aun, trabajar basándome en ella. Ha sido la mejor manera de entender realmente en qué consiste y de qué se trata.


Por otro lado, como futura maestra a la hora de adaptar cualquier cuento me centraré principalmente en las necesidades de mis alumnos, es de decir, en su momento evolutivo, en sus gustos e intereses…lo cual en varias ocasiones he comentado que considero de especial importancia.


Como ya hemos visto y más que aprendido, los cuentos folclóricos no son cuentos para niños por lo que si en algún momento dado elegimos uno para trabajar con nuestros niños, lo primero que tendremos que hacer es adaptarlo a su edad, es decir, convertirlo en precisamente lo que no es, un cuento infantil o un cuento para niños. De esta manera podremos cambiar todos aquellos aspectos que consideremos necesarios, todas aquellas palabras que puedan resultan complejas o no entiendan nuestros alumnos…en resumen, hacérselo agradable y que puedan disfrutar y aprender con el.

Un aspecto que debemos tener en cuenta siempre a la hora de realizar una adaptación es que sí podemos adaptarlo a su edad, sí podemos omitir todos aquellos aspectos que consideramos que no deben escuchar, sí podemos cambiar todas aquellas palabras que dificulten su comprensión, pero NO podemos cambiar su estructura, la cual, la mayoría de las veces y por no decir todas, representa el paso de la infancia a la edad adulta de un personaje principal.

Pero esto sólo acaba de empezar, hemos realizado solamente una adaptación. Unos más lograda por ser más creativos y tener ideas más originales y otros, sin embargo, más tradicionales… pero todos lo hemos hecho y todos, estoy segura, que somos conscientes, que cuando nos acordemos de ella, pesaremos ¿qué clase de adaptación era esta? Si en ella a penas hemos cambiado solo los detalles fundamentales… es precioso trabajar con ello, y modificar según nuestros gustos, sobre todo los de ellos y las edades con las que estemos trabajando un texto hasta el punto de tener dos, tres o los que queramos completamente diferentes. 
Me parece un trabajo muy laborioso pero satisfactorio como casi ningún otro.




ADAPTACIÓN DE UN CUENTO


El texto que a continuación os voy a presentar se trata de una adaptación del texto “La princesa y los siete bandoleros”, destinado principalmente a niños de edades entre diez y doce años. Creo que es un texto que les puede gustar, tanto a ellos por tratarse de piratas, como a ellas por tratar también con una princesa. He utilizado también, algunas palabras de vocabulario que no todos conocerán, pero será una buena manera de trabajar sobre ellas, durante y tras la lectura del texto.


“Lucy D. Smith”


Hace mucho tiempo, en torno al año 1600, la marina y la piratería estaban en pleno auge. Por aquellos tiempo existía un pirata muy famoso llamado Paul D. Roger, más conocido como el rey de los piratas. Se había ganado ese apodo gracias a sus hazañas logradas contra la Marina Real Inglesa, y todos le admiraban y le respetaban.

Paul estaba felizmente casado y estaba esperando un hijo, pero fue capturado por la Marina en una emboscada y sentenciado a muerte. Su tripulación consiguió huir en un motín que se produjo en prisión, pero Paul D. Roger no corrió la misma suerte y fue decapitado.

La Marina sabía que una mujer esperaba un hijo de Paul, así que acudieron a la isla donde se decía que pasaba más tiempo y capturaron a todas las mujeres embarazadas y mataron a sus hijos, a todas menos a la mujer de Paul que consiguió huir a otra isla donde tuvo a su hijo.
En realidad era una niña y tenía los ojos negros y profundos de su padre. Su madre le llamó Lucy, pero por miedo a que en un futuro la relacionaran con su padre y le descubrieran decidió cambiarle el apellido, pero aun así le mantuvo la famosa D que también llevaba Paul, por lo que le llamo Lucy D. Smith.

Lucy creció en esa isla hasta que cumplió 18 años. No sabía por qué, pero desde que era pequeña siempre había tenido un sentimiento muy fuerte hacia el mar y lo único que quería era salir a navegar y descubrir mundo, pero su madre siempre le decía que se quitara esas ideas de la cabeza. Por supuesto Lucy no sabía quien era su padre, ya que su madre siempre se lo ocultó.

Un día llegaron al pueblo unos piratas. No venían a saquear, solo querían beber Ron y relajarse. Parecían unos piratas amables, así que Lucy se acercó a su capitán, Shanks, y le pidió que le llevaran con ellos. Shanks y toda la tripulación estallaron a reír y Lucy se enfadó y se marchó del bar.


No obstante, ya que ella era muy cabezona, decidió esconderse en la bodega del barco y así poder zarpar al mar como siempre había soñado. Después de tres días los piratas se despidieron del pueblo y se marcharon.
Cuando ya llevaban unos días navegando Lucy salió de su escondite y se presentó ante Shanks. Al principio, este se enfureció bastante, pero luego decidió darle una oportunidad. Lucy tenía que fregar la cubierta y cocinar para todos los piratas, suerte para ella que sólo eran siete y por tanto el trabajo no era tanto.
Con el paso del tiempo Shanks y los suyos fueron cogiendo cariño a Lucy y la empezaron a tratar como a uno más. Así pasaron dos años llenos de aventuras y tesoros, hasta que un día fueron capturados por la Marina mientras bebían ron en un bar. Todos ellos fueron sentenciados a muerte.

Shanks era un pirata muy conocido, por lo que la Marina decidió publicar su captura para que todos los piratas supieran lo que habían conseguido. También publicaron el nombre de todos los piratas, incluido el de Lucy D. Smith. La ejecución sería el 20 de Abril de 1620 en la misma plaza donde fue ejecutado el Rey de los piratas, Paul D. Roger.

Por fin llegó el día. Lucy tenía miedo, pero en verdad estaba muy contenta por estos dos últimos años, los mejores de su vida. No se arrepentía de nada y eso le hacía muy feliz. Cuando estaban a punto de dispararles se oyó un fuerte estallido en la plaza y comenzó a salir mucho humo que lo cubrió todo. Empezaron a sonar disparos y de repente todo se paró, sólo se oía el silencio. Cuando el humo se disipó, Lucy pudo ver como los marinos estaban tendidos en el suelo y en frente de ellos un grupo de piratas muy numeroso. El más viejo de ellos se acercó a Lucy, a Shanks y a los demás y los liberó. Lucy estaba en estado de shock, no entendía nada. El anciano no dejaba de sonreírla sin decir nada, pero después de unos segundos habló. Le dijo que se llamaba Rayleigh y que en su día fue el segundo de a bordo del Rey de los piratas. Le explicó que Paul D. Roger era su padre y que él se había dado cuenta cuando vio publicado su nombre. La D de su apellido sólo pertenecía a Paul, de hecho se decía que esa D se debía a que era hijo del famoso pirata Francis Drake, pero sólo eran rumores. Lucy en ese momento entendió porque tenía esos sentimientos tan fuertes hacia el mar.

Shanks y los demás les agradecieron que les liberaran y todos huyeron de la plaza juntos. Shanks les pidió que se unieran a ellos, pero Rayleigh rechazó ya que era muy mayor. Lucy decidió seguir con su vida de pirata, pero esta vez más orgullosa que nunca, ya que ahora sabía que era la hija del que fue conocido como el Rey de los piratas.

Con el paso del tiempo Shanks y Lucy se casaron y fueron muy felices.